Comienza mi exploración lenta. Las yemas de mis dedos recorren la piel con suavidad, despertando terminales nerviosas. La temperatura de mi cuerpo aumenta, la respiración se vuelve más profunda y el ritmo cardíaco se me acelera. Es el momento donde mi mente se libera y se centra exclusivamente en el presente, en la vibración de cada roce y en la dulce anticipación de lo que está por venir. Mis fluidos rebozan y mi piel húmeda se queda eclipsada . Con un olor muy especial !!