Uno de mis tríos

El edificio estaba vacío y yo ahí, sola, sintiendo cómo algo se movía en el aire, esa tensión que te hace querer hacer cosas que normalmente no harías

Cada gesto, cada mirada, se sentía cargada, como si el silencio mismo conspirara conmigo.

De repente, no estaba sola

Otra presencia cambió todo

Lo que era mío se volvió compartido, peligroso y excitante sin necesidad de decir nada

Tres cuerpos, un espacio pequeño, secretos que solo cabían en la oscuridad.

Desde esa noche, cada vez que estoy sola y la luz baja, siento el recuerdo como un cosquilleo imposible de ignorar

No hace falta contarlo todo… lo más intenso siempre queda en la imaginación