Una noche lluviosa.
La lluvia golpeaba suavemente los cristales cuando ella entró en la habitación. Él levantó la mirada y, durante unos segundos, ninguno de los dos dijo nada.
Había algo distinto en aquel silencio. Una expectativa que llevaba demasiado tiempo creciendo entre ambos.
Ella se acercó despacio. Él no retrocedió.
—¿Por qué me miras así? —preguntó ella, con una sonrisa apenas dibujada.
—Porque llevo toda la noche intentando no hacerlo.
Ella soltó una pequeña risa y se detuvo frente a él. La distancia entre los dos era mínima. Podía sentir el calor de su cuerpo, escuchar su respiración, percibir ese instante en que ambos dejaron de fingir que aquello era solamente una conversación.
Él levantó una mano y apartó suavemente un mechón de su rostro. El gesto fue lento, casi una pregunta.
Ella respondió acercándose un poco más.
Sus labios se encontraron en un beso pausado, primero tímido y después más seguro. Cuando se separaron, ninguno se alejó. Sus frentes quedaron juntas y ambos sonrieron, conscientes de que acababan de cruzar una frontera que llevaban mucho tiempo contemplando.
Afuera seguía lloviendo pero dentro hacía mucha calor, los sexos continuaron y ambos tenian muy claro lo que querían, ella tardo poco en quitarse la ropa desvelando que no llevaba ropa interior y él como siempre le puso el collar de sumisión en el cuello, la ato a la pared y se dedicó a jugar con su suave y rosado coño, usando el nuevo vibredor que habían comprado. Ella lejos de sentirse avegonzada no pudo evitar sonrojarse mientras no era capaz de contener los gemidos. En esa habitación solo sonaban sus jadeos y el sueno de humedad que crecía lentamente. Ella no pudo contenerse más y bajo la orden de él sintio como los chorros salían de ella, pero sabía quee no había terminado. Él la desató y la tumbo bocaabajo en la cama y decidió dejar su niveo culo de un color rojo mientras poco a poco y gracias a la ayuda de la vaselina le introducía un plug de tamaño mediano por el ano. Una vez estuvo introducido la puso de rodills en el sueelo y mientras la sujetaba del pelo la obligó a comerle la polla hasta el fondo, notaba sus arcadas pero sabía quee eso era lo que más la excitaba, sabía que si miraba hacía abajo podía ver un charco formandose en el suelo debajo de su suave coño.
Con esa vista no aguantó más hasta que la tumbo contra la cama, poniendo su culo en pompa y dejando su coño totalmente abierto para el y de una sola estocada se introdujo dentro de ella. Se apoyo sobre su nuca y haciendo la presión justa para solo dejarle un hilo de aire para respirar se decidió a follarla hasta perderse en las sensaciones. No duro mucho pues a los 5 minutos ambos se vinieron entre gritos y chorros de ambos fluidos.
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