Qui soy yo y lo que amo
No vine a buscar amor.
Y mucho menos a pertenecerle a un hombre.
Ellos llegan creyendo que me desean…
sin entender que el verdadero peligro no es mi cuerpo.
Es la sensación que dejo en su cabeza después.
Me miran demasiado tiempo.
Me escuchan demasiado atentos.
Y poco a poco empiezan a necesitar mi presencia como otros necesitan dormir.
No les prometo caricias.
No les ofrezco noches románticas ni fantasías fáciles.
Yo prefiero otra cosa:
ver cómo pierden la concentración por pensar en mí,
cómo revisan sus mensajes esperando una palabra mía,
cómo reorganizan su tiempo entero por unos minutos de atención.
Ese es el momento que más me gusta.
Cuando un hombre entiende que nunca me tuvo…
pero aun así ya no sabe cómo salir de mi universo.
Porque mientras ellos imaginan tocarme,
yo ya estoy dentro de su mente,
ocupando espacio,
creando falta,
volviéndome costumbre.
Y un hombre puede sobrevivir sin tocarte.
Pero no cuando empieza a obsesionarse.
Ofertas de MachiaveliqueA