Huellas de fuego: El rastro de una Jefa
El silencio en la habitación solo se rompe por el sonido rítmico de mis pasos sobre el parqué. No necesito mirarte para saber que tus ojos están clavados en el suelo, siguiendo cada movimiento de mis plantas. Sabes que hoy no estoy para juegos suaves; hoy el fuego manda.
Me detengo justo frente a ti, dejando que el aroma de mi piel y el rastro de mi día te nublen el juicio. Lentamente, deslizo mi pie fuera del zapato, dejando que mis dedos respiren frente a tu cara. Puedo oír cómo se acelera tu respiración cuando acerco mi planta a tu mejilla, rozándola con la suavidad del que sabe que tiene el control absoluto.
—"¿Sientes el calor, siervo?"— susurro, mientras presiono ligeramente mi arco contra tu mandíbula.
Tus manos tiemblan, queriendo tocar, pero sabes que el permiso tiene un precio. Mis pies están impecables, rosados y calientes, listos para que los adores como el templo que son. Te obligo a recorrer con la mirada cada línea de mi planta, cada curva de mis dedos, hasta que entiendes que en este juego, tú solo eres el combustible para mi hoguera.
Hoy vas a aprender que, cuando ZorraDeFuego camina, el mundo se detiene para mirar... y tú te mueres por ser quien limpie mis huellas.
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