Cuero

Me puso el antifaz sin decir nada

Sentí la cuerda cerrarse en mis muñecas y el calor subió de golpe por todo mi cuerpo.

Su voz me ordenó quedarme quieta, y obedecí

Cada caricia con sus guantes de cuero me incendiaba, cada pausa me desesperaba.

Estar atada, ciega y a su merced era puro vértigo… y puro placer.

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